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No disparen al pianista

30, Nov Tiempo de lectura: 4 minuto(s)

En nuestro tiempo ya no tiene mucho sentido que alguien pronuncie esta frase, salvo en tono humorístico, o tal vez porque realmente algún músico hace tan mal su trabajo que merece ser disparado ─y espero sinceramente que la pistola no apunte hacia aquí─. En cualquier caso, lo que bien podía ser un invento popular como la mítica frase Tócala otra vez, Sam tiene su razón de ser. Es cierto que era de validez tan auténtica como el Se reserva el derecho de admisión actual. Fue Oscar Wilde1 el que hizo famosa la expresión mientras visitaba Colorado, al toparse con carteles en salones e incluso en iglesias. Pero... ¿de verdad era tan habitual como para rogar por la vida del pobre pianista?

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